Hacer frente a las enfermedades no transmisibles durante la pandemia de COVID-19 y después de ella

Tal y como se señala desde la revista INFOCOP (2020) “Se estima que casi una cuarta parte (el 22%) de la población mundial padece una enfermedad preexistente que los hace más vulnerables a la COVID-19; la mayoría de esas enfermedades son enfermedades no transmisibles”, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas. Así lo advierte el documento de posicionamiento elaborado por expertos y organismos de las Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud, en el que se detallan las razones que urgen a adoptar medidas contundentes para hacer frente a las enfermedades no transmisibles como una respuesta integral ante la actual crisis sanitaria.

En el documento se ofrecen datos del impacto de la pandemia en la atención a estos grupos de pacientes y en la evolución de la sintomatología, así como se indican las medidas a adoptar a corto y a largo plazo para poder responder eficazmente a este desafío.

Según los datos recogidos en el documento de posición, el 75% de los 163 países encuestados informaron que los servicios destinados a la atención de enfermedades no transmisibles se habían visto afectados total o parcialmente debido a la crisis sanitaria. La desigualdad provocada por la pandemia se está haciendo especial eco en el ámbito de las enfermedades no transmisibles, de forma que “la COVID-19 y las enfermedades no transmisibles se presentan como una «sindemia» (una pandemia integrada por dos enfermedades que existen simultáneamente y que tienen sinergia entre sí) que está interactuando con las desigualdades sociales y económicas y las está aumentando”.

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